El 19 de enero de 2025 se tiñó de luto para Oaxaca tras un brutal accidente entre una urvan de pasajeros de la empresa *Líneas Unidas* y un tráiler, que dejó como saldo una mujer fallecida y varias personas heridas. Aproximadamente a las dos de la mañana, el siniestro ocurrió en el libramiento hacia Ocotlán, cerca del famoso paraje turístico Santo Tomás Jalieza, en la carretera que conecta con la autopista Barranca Larga-Ventanilla. Este evento fatal se suma a la ya alarmante lista de incidentes protagonizados por esta compañía, cuyas quejas por alta velocidad y falta de precaución han sido recurrentes entre los usuarios y autoridades.
La víctima mortal fue identificada como Luz María Aragón Ramírez, una joven de 25 años originaria de San Pedro Pochutla, que se desempeñaba como camarista. Este lamentable suceso ha causado una profunda consternación entre la comunidad, quienes recuerdan a Luz María como una persona trabajadora y amable. A través de redes sociales, amigos y familiares han expresado su dolor, exigiendo justicia y medidas más estrictas en materia de seguridad vial para evitar futuros accidentes que cobren vidas inocentes.
En el lugar del accidente, testigos reportaron que la urvan circulaba a alta velocidad cuando se produjo el impacto con el tráiler. Elementos de la Cruz Roja y autoridades de tránsito se trasladaron rápidamente al sitio para atender a los heridos, al menos tres personas que resultaron lesionadas, quienes recibieron atención médica en hospitales cercanos. A medida que las horas pasaron, la indignación aumentó entre los usuarios de transporte público y familiares de las víctimas, quienes claman por una revisión exhaustiva de las condiciones de operación de Líneas Unidas.
Este trágico accidente pone de manifiesto la necesidad urgente de un cambio en las políticas de seguridad vial en Oaxaca. La alta frecuencia de accidentes involucrando a unidades de transporte público requiere que las autoridades actúen con decisión para implementar medidas más estrictas, incluyendo la revisión de la velocidad y el estado mecánico de las unidades. La vida de muchos ciudadanos no debe seguir en riesgo; es momento de que las empresas de transporte asuman su responsabilidad y prioricen la seguridad de sus pasajeros, antes que atender únicamente criterios de rentabilidad.
